Tengo una banda amiga que me aguanta el corazón..
lunes, 23 de febrero de 2009
domingo, 22 de febrero de 2009
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Presten atención a lo que digo,
porque escojo las palabras cuidadosamente
y no las repetiré otra vez.
Soy el quién, el dónde, el qué y el cuándo..
y el por qué, es así de simple.. porqué puedo !
viernes, 20 de febrero de 2009
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Han intentado rodearnos y no han podido. Han intentado cegarnos y los vemos. Han intentado calmarnos, no vieron que la tormenta está adentro? Sólo hablan y tambien exigen, nunca entendieron nada. Buscan refugio porque estan vistos, no van a tener piedad de nosotros. Y ahora es el momento y mas positivo estamos. Ya no somos los mismos, fortaleciendo nuestra conexion estamos. Y ahora es el momento y mas positivos estamos. El tiempo es distinto, fortalecido.
~ Cuando a la deriva estes y pienses que no podes lograrlo, es transformar esa energia la tomas y es tu fuerza, mas positivo estas. ~
miércoles, 18 de febrero de 2009
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Era mi más ferrea esperanza y sin embargo, me abrió de gamba el corazòn. Yo que empinaba el fondo blanco de un romance raro, loco, extraño, embriagador. Su despedida fué: "Adios cabròn", vomito un beso y se esfumò.
Te vas, te vas.. oteaste un hueco y te escapas ; me dejas por otra boba, que cambias por otra boba y asi, armas tu colecciòn.
Te vas, te vas.. oteaste un hueco y te escapas ; me dejas por otra boba, que cambias por otra boba y así, armas tu colecciòn.
Si lo ven por algùn lado no piensen con la de abajo: bomba de humo y a correr! Su amor de plastico inflamable chorrea besos masticable, que alguna gila la va a morder. Su amor de plastico inflamable dispara besos masticables, no digas que no te avise! Su amor de plastico inflamable gotea besos masticables. pero no volvera a morder!
Te vas, te vas.. oteaste un hueco y te escapas ; me dejas por otra boba, que cambias por otra boba y así, armas tu colecciòn.
Si lo ven por algùn lado no piensen con la de abajo: bomba de humo y a correr! Su amor de plastico inflamable chorrea besos masticable, que alguna gila la va a morder. Su amor de plastico inflamable dispara besos masticables, no digas que no te avise! Su amor de plastico inflamable gotea besos masticables. pero no volvera a morder!
¿Qué le voy a hacer? si siempre caigo
en el mismo hombre, el mismo bar,
y la misma copa de vino.
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Tú me dices, yo te digo.. Y así empieza nuestra guerra
cotidiana. Yo me armo de adjetivos, tú conjugas el peor
de mis pasados. Y te apunto donde duele, y te acuerdo
el peor de tus pecados. Tú reviras la ofensiva y disparas
donde sabes que haces daño. Y en el campo de batalla
quedan muertos los minutos que perdemos. Tú me dices,
yo te digo.. Y así acaba nuestra guerra cotidiana ; esta
guerra sin cuartel que nadie gana. ¿Por qué hablamos,
y no usamos ese tiempo en darnos besos?
En pintarnos con las manos las caricias que queremos, y
que no nos damos.. Porque siempre hablamos ; de lo tuyo y
de lo mío, del pasado y los culpables, mientras muere otro
minuto porque hablamos. Ya te dije que no es cierto, ya
dijiste que tú no eres lo que digo. Nadie cree, nadie
acepta.. Cada quien defiende su utopía y el fantasma de la
duda se abre paso en la frontera del futuro, y el presente
moribundo se consuela con lo poco que nos queda. Y te quiero,
y me quieres.. pero somos más idiotas que sensatos.
Y aparece otro día, y nos van quedando llagas incurables
de esta maldita enfermedad de hablar de más !
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El personaje que más me cuesta es este que me carcome. Este que me obliga a escribir detalladamente en una agenda todo lo que se me viene a la mente. Que me obliga a llevar registro de todo: las veces que lo vi, qué llevaba puesto (yo), qué hicimos, a dónde fuimos y qué me dijo. No creo que sean muy normales algunas de las cosas que solía hacer, tales como configurar una lista de temas para hablar minutos antes de marcar su teléfono e ir leyéndola silenciosamente (¿hay algo peor que quedarse sin hablar al teléfono?). Son algunas de mis manías un tanto obsesivas, pero supongo que aprendí a convivir con ellas o que ellas se amoldaron a mí. También creo que nacieron por necesidades íntimas: de no olvidar, de no hablar de más, de no quedarme callada, de no repetir vestuario, de tomar consciencia ; pero por sobre todas las cosas: de RECORDAR. Aunque muchas miles de veces hubiese pagado para olvidar.
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Sé que vengo del mar, pero antes de mi estación. Recuerdo haberte visto de algún lado lejano, no me acuerdo cuando fué, ni dónde, ni cuándo.. Sólo sé que te quise tanto. Y ahora estamos otra vez, repitiendo. Algo habremos echo mal para estar juntos de nuevo, algo habremos echo mal para estar juntos otra vez. No me arrepiento de haberme ido tanto. Un átomo, dos átomos forman algo, y eso somos nosotros: algo distinto a todos ; sí, dos átomos locos que giramos por todos lados. Y estoy contenta de volverte a ver, hace tiempo que te recuerdo. Ni siquiera me acuerdo donde estuvimos. Me abriste una puerta que era la última que me faltaba abrir para salir, y yo quede acá adentro, en medio de este planeta, buscando puertas para encontrarte. Voy a tener que buscar muchas llaves para abrir esas puertas, que no conozco todavía.
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Los romances de verano acaban por infinidad de circunstancias. Pero después de todo, ellos tenían algo en común: eran estrellas fugases; un espectacular brillo ilumina el universo. Una mirada efímera a la eternidad y desaparece en un segundo.
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Hoy hace mucho frío fuera y dentro de mí. Pienso que tal vez siempre fue así
pero estaba ciega, entonces ahora sí puedo darme cuenta porque ciertas cosas me fueron
abriendo los ojos de a poco. Quise escaparme un poco de la realidad pensando que todo iba a cambiar con el tiempo, pero ya ves: mañana van a ser ocho meses y todo sigue igual. Mal. Este email puede parecerte muchas cosas, incluso un email como cualquier otro de los cientos que te mandé durante meses. Pero este es diferente, es el de despedida. No me voy por una semana o por dos, me voy de tu vida para siempre porque sé que estoy de más. No me necesitás tanto como yo a vos, y muchas veces me dijiste que en las relaciones hay que dar y recibir por igual; no se está cumpliendo esa regla. Siento que siempre sentí más que vos. Entonces digamos en nuestra relación no existe un equilibrio. No te creo una palabra más. A los dos nos gusta que el otro nos diga cuánto nos quiere, pero ninguno de los dos obtuvo nunca lo que quiso. Nunca fue bastante, no nos alcanzó. Tal vez a vos sí te alcanzó, porque no necesitaste nunca verme. Pero no fue suficiente para mí, que te quise con el alma y no podía verte jamás. Tampoco tuviste en cuenta que además de escuchar “te quieros” hay que demostrarlos. Shakespeare dijo alguna vez: “no ama quien no lo demuestra”. Creo que describe perfectamente el “amor” que me tenías. Me parece que te hice demasiado caso. Dejé que hicieras lo que quisiste, que vinieras cuando quisieras, que hicieras y deshicieras sin importarte nada de mí. ¿Pensás que sos el único que extraña? Además, había muchas diferencias entre nosotros. Pero la más notoria era que yo no me quería nada y vos te amabas demasiado. Tanto que en vos no había lugar para mí. Tal vez encuentres a alguien a quien ames tanto como te amas a vos mismo y ese va a ser el amor verdadero. Es un consejo, si yo no lo aguanté, creo que nadie lo va a aguantar, porque yo con esas cosas soy bastante paciente. Es solo un consejo. La pregunta es: ¿por qué no me dijiste desde el principio que te habías tomado nuestra relación de otra manera? ¿Por qué no me advertiste? Te hubiera amado menos, te hubiera dado menos. Ahora estoy atada a vos y es un infierno; por eso decido alejarme ahora. Porque si seguimos con esto que no tiene nombre, voy a amarte cada día mucho más y no es eso lo que quiero. Tal venzo tendríamos que haber desafiado a nada ni a nadie, y vos tendrías que estar con alguien de tu edad y yo con alguien de la mía. Lo que más duele es que nunca tuve prioridad en tu vida. Tu felicidad era condición única para que yo estuviera bien. Siempre te tuve arriba, como el religioso tiene a Dios. Pero yo nunca te interesé demasiado, sino hubieses tenido más ganas de verme. Tal vez tantas como yo. Nunca tuve prioridad en tu vida, mientras que vos fuiste todo en la mía. Ni como novio, ni como hermano, ni como amigo; me duele verte, escribirte o escucharte. No era eso lo que quería para nosotros. Así que a partir de hoy, voy a empezar de nuevo. No quiero hablar con vos. No quiero verte, no quiero escucharte. No me gustó tu “manera”. Tal vez cuando sea más grande me acuerde de vos y entienda lo que me habías querido decir. Quizás ya lo entendí. Por eso hoy, que quiero decidir, prefiero estar con alguien que me ame a mi manera.
pero estaba ciega, entonces ahora sí puedo darme cuenta porque ciertas cosas me fueron
abriendo los ojos de a poco. Quise escaparme un poco de la realidad pensando que todo iba a cambiar con el tiempo, pero ya ves: mañana van a ser ocho meses y todo sigue igual. Mal. Este email puede parecerte muchas cosas, incluso un email como cualquier otro de los cientos que te mandé durante meses. Pero este es diferente, es el de despedida. No me voy por una semana o por dos, me voy de tu vida para siempre porque sé que estoy de más. No me necesitás tanto como yo a vos, y muchas veces me dijiste que en las relaciones hay que dar y recibir por igual; no se está cumpliendo esa regla. Siento que siempre sentí más que vos. Entonces digamos en nuestra relación no existe un equilibrio. No te creo una palabra más. A los dos nos gusta que el otro nos diga cuánto nos quiere, pero ninguno de los dos obtuvo nunca lo que quiso. Nunca fue bastante, no nos alcanzó. Tal vez a vos sí te alcanzó, porque no necesitaste nunca verme. Pero no fue suficiente para mí, que te quise con el alma y no podía verte jamás. Tampoco tuviste en cuenta que además de escuchar “te quieros” hay que demostrarlos. Shakespeare dijo alguna vez: “no ama quien no lo demuestra”. Creo que describe perfectamente el “amor” que me tenías. Me parece que te hice demasiado caso. Dejé que hicieras lo que quisiste, que vinieras cuando quisieras, que hicieras y deshicieras sin importarte nada de mí. ¿Pensás que sos el único que extraña? Además, había muchas diferencias entre nosotros. Pero la más notoria era que yo no me quería nada y vos te amabas demasiado. Tanto que en vos no había lugar para mí. Tal vez encuentres a alguien a quien ames tanto como te amas a vos mismo y ese va a ser el amor verdadero. Es un consejo, si yo no lo aguanté, creo que nadie lo va a aguantar, porque yo con esas cosas soy bastante paciente. Es solo un consejo. La pregunta es: ¿por qué no me dijiste desde el principio que te habías tomado nuestra relación de otra manera? ¿Por qué no me advertiste? Te hubiera amado menos, te hubiera dado menos. Ahora estoy atada a vos y es un infierno; por eso decido alejarme ahora. Porque si seguimos con esto que no tiene nombre, voy a amarte cada día mucho más y no es eso lo que quiero. Tal venzo tendríamos que haber desafiado a nada ni a nadie, y vos tendrías que estar con alguien de tu edad y yo con alguien de la mía. Lo que más duele es que nunca tuve prioridad en tu vida. Tu felicidad era condición única para que yo estuviera bien. Siempre te tuve arriba, como el religioso tiene a Dios. Pero yo nunca te interesé demasiado, sino hubieses tenido más ganas de verme. Tal vez tantas como yo. Nunca tuve prioridad en tu vida, mientras que vos fuiste todo en la mía. Ni como novio, ni como hermano, ni como amigo; me duele verte, escribirte o escucharte. No era eso lo que quería para nosotros. Así que a partir de hoy, voy a empezar de nuevo. No quiero hablar con vos. No quiero verte, no quiero escucharte. No me gustó tu “manera”. Tal vez cuando sea más grande me acuerde de vos y entienda lo que me habías querido decir. Quizás ya lo entendí. Por eso hoy, que quiero decidir, prefiero estar con alguien que me ame a mi manera.
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