or one opportunity to seize everything
you ever wanted.
One moment, would you capture it,
or just let it slip ?

Dejarte no fué fácil, para que hoy vuelvas a mí con cara de inocente y esa voz de "yo no fuí". Mirá que adentro mio hay un deseo de venganza, de hacer pagar tus culpas y dejarte sin fianza. Pensar que ya no puedo ni adorarte como antes, porque estoy ocupada en culparte. Quisiera encerrarte y no dejarte salir más, mostrarle a los demás el dolor que me causas. Culpable, sos el único culpable. Yo te acuso y te maldigo, te destierro de mi alma y mi corazón. Voy a crucificarte, y a quitarte la razón; ponerte, frente a frente, con toda la procesión. Toda esa gente muda que no tiene corazón, hoy para mi estas muerto, muerto en vida y sin mi amor. Quemandome en silencio entre el odio y el rencor, fuí abriendote una causa de mil hojas de dolor; pasé noches enteras preparando mi venganza, y ahora es el momento de tomarme la revancha.
Todo lo que va, vuelve. Es una ley universal. No quiere decir que haya que dar, especulando con recibir a cambio. La vida es sabia. Te da justo lo que das. Si das especulación, te devuelve especulación. Si das mentira, vas a ser engañada, ¿no ves? a veces uno dice: ¿Qué hice para merecer esto? Y la ve verdad, a veces uno a veces no hace nada. La vida no siempre es justa. Pero a la que te toco, si uno reacciona con enojo, la vida te da enojo. Si te falta amor, tenés que dar amor. Si te falta ternura, tenés que dar ternura. Dicen que hay que poner la otra mejilla, hay, ¡ Que Dios me perdone !, pero yo digo que no. Si alguien te da una bofetada, no hay que poner la otra mejilla, hay que hacerle una caricia. Esa es la verdad más universal de la vida. La vida es como un eco, como un espejo, nos devuelve lo que damos.
Hoy aprendo a descubrirme, a saber quién soy. Siempre seré absurda, siempre contradictoria: la hija divertida pero problemática de mis viejos, la hermana canchera, la novia obsesiva, la paqueta superficial, la amiga incondicional, la amante traidora, la virgen santísima, la puta reventada, la concertista de piano, la aprendiz de guitarra. Juego con mis papeles: me analizo con un psicólogo que siento más como un amigo, veo películas incansablemente, me siento sola en el cine. Juego a sentirme alegre con mis primos, a tener dolor de panza de tanto reírme, a sentirme diva, gorda, triste, miserable, usada, enérgica. A sentirme útil escribiendo, a sentirme inútil cuando me releo, a reírme cuando me decís que te gusta que llore, a maldecirme porque sé que estás enfermo, a odiarme porque me encanta que lo estés. A amarte cuando no te soporto, a odiarte cuando te pareces a mí, a amarme cuando me parezco a vos, a que me cueste respirar cuando te escucho. Me voy. A eso: a sentir.
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Inevitablemente tengo que odiarlo. Lo culpo de mi soledad, de mi miedo a las personas, de mi desconfianza en general, de mi despecho. Durante años mi entorno se sigue preguntando qué tanto hizo él y cuánto me corresponde a mí. Es un porcentaje que nunca pude resolver: no me dan las cuentas. Que tuvo un impacto estruendoso en mí, eso es sabido; también que me hizo llegar a extremos incalculables e imposibles. Pero que se regodeaba en mi desgracia, eso no se sabe; que me obligaba a jugar un juego macabro tampoco. Sus maldades son tan sutiles que me es casi imposible explicarlas, deletrearlas, exponerlas. Él es eso: indescriptible. Porque si uno lo ve por la calle, no se da cuenta de nada. Un tipo común, que no llama la atención, que no tiene nada atractivo o alarmante. Es, a simple vista, un hombre cualquiera. Pero ¡pobre de aquel que se atreva a cruzar el umbral de su apacibilidad! (..De nuevo, es solo mi punto de vista.) Quizás lo conocen, lo hayan visto y hasta hablado con él. Un ser perverso, un estafador de la mente.. El hombre que amo.
Ando con unas ganas locas de volverte a cantar, mientras mis labios seducidos por un vaso de vino que invita a jugar. Malhumorada por la lluvia y de mi casa no puedo salir, será que el tiempo sabe muy bien que ya no puedo seguir así. Tengo la cabeza en mil pedazos y no pienso aflojar hasta que no encuentre una respuesta a esta herida macabra. El viento me ha dicho que el tiempo me ayudará a elevar el barrilete que por el piso se encuentra porque mis ojos transpiran de pena y dolor. Borracha de ilusiones, persigo una idea y me tomo a fondo blanco mi propia conciencia. Navegando por un mar donde no hay ningún pez, donde el mejor pescador, es aquel que tiene fe.