domingo, 14 de marzo de 2010

Perdón.

Contemplé tu soledad, estaba callado, estaba nublado, resbalaban las gotas tensas. Aquel día que me fui quería enterrarme, sintiéndome un cactus que pinchaba si te acercabas más. No pude probar mi velocidad, me sentí un juglar esperando cicatrizar. Cada verso fue más gris, lloraba el encuentro, duraba la cena y el silencio sonaba como un vals, devoraba mi cabeza, gritaba por dentro, comía del filo que dejaban las rocas en el mar. No pude probar mi capacidad, me puse a llorar esperando cicatrizar. Perdón, no me quise ir y cuando volví ya no estabas, pensabas que era lo normal... Contemplé tu soledad, cada verso fue más gris... cuento cada nota que sonaba gastada.

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